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Prevenir o revertir la pérdida auditiva es un desafío en la enfermedad de Ménière. La detección y el tratamiento precoz podrían impedir su progresión. 

Enfermedad de Meniérè y pérdida auditiva

Descripto por primera vez en 1861 por Prosper Ménière, la enfermedad de Ménière o hidrops endolinfático idiopático es un trastorno del oído interno.

La presión elevada en la endolinfa puede provocar cuatro síntomas:

N

Pérdida auditiva fluctuante neurosensorial.

N

Vértigo episódico ocasional.

N

Tinnitus.

N

Plenitud auditiva.

Progresión de la pérdida auditiva

El patrón audiométrico de la pérdida auditiva en la enfermedad de Ménière fluctúa con el tiempo. Si bien la pérdida auditiva se limita a las frecuencias bajas en las primeras etapas, las frecuencias medias y altas también están involucradas durante la progresión de la enfermedad.

Aunque existe una gran variabilidad en cuanto a los síntomas que aparecen en el curso de la enfermedad de Ménière, la pérdida auditiva generalmente se considera una consecuencia inevitable.

En contraste con la noción anticuada de “historia natural” que sugiere que ni las intervenciones quirúrgicas ni farmacológicas podrían alterar el deterioro de la audición en la enfermedad de Ménière, el diagnóstico oportuno y el tratamiento temprano podrían impedir notablemente su progresión.

Betahistina y la función auditiva

La betahistina, como agonista de la histamina, se la utiliza para el control sintomático en pacientes con la enfermedad de Ménière.

Un estudio se desarrolló con el objetivo de examinar el efecto de la betahistina en la función auditiva en pacientes con enfermedad de Ménière no tratados previamente.

Metodología del estudio

Se realizó sobre 200 pacientes con enfermedad de Ménière unilateral no tratados previamente quienes recibieron betahistina por vía oral con una dosis inicial de 16 mg, tres veces al día, y una dosis de mantenimiento de 24 a 48 mg diarios en dosis divididas.

Se implementaron recomendaciones dietéticas generales, como una baja ingesta de sodio, pero no se utilizó ningún otro medicamento, excepto betahistina, durante el período de estudio.

No se incluyeron sujetos con probable/posible enfermedad de Ménière, afectación bilateral, cirugía otológica previa o enfermedades subyacentes.

En el presente trabajo, se excluyeron los pacientes con enfermedad bilateral porque se ha sugerido que la bilateralidad es un factor predictivo del mal pronóstico auditivo en pacientes con enfermedad de Ménière y podría interferir con el objetivo principal de este estudio.

El diagnóstico y la clasificación de la enfermedad de Ménière se ajustaron a las pautas ofrecidas por la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología, Cirugía de Cabeza y Cuello.

A cada paciente se le realizó una otoscopia y una audiometría bajo estado de reposo sin ataque vertiginoso en forma basal y a los seis meses del tratamiento.

Se documentaron los cambios en los indicadores del estado auditivo antes y seis meses después del tratamiento.

Resultados del estudio

N

La duración media de la enfermedad fue de 3.37 años.

N

No hubo diferencias por sexo en la respuesta.

La betahistina fue significativamente efectiva para prevenir / revertir el deterioro auditivo en pacientes con enfermedad de Ménière.

La edad, el nivel de audición al ingreso y la duración de la enfermedad fueron predictores independientes del estado de audición después del tratamiento.

Una de las limitaciones del presente trabajo fue un seguimiento relativamente corto de la condición auditiva después del tratamiento (seis meses). Se pueden requerir seguimientos más largos a este respecto para aportar mayor información.

Bibliografía

Seyed Javad Seyed Tootoonchia et al. Hearing function after betahistine therapy in patientswith Ménière’s disease. Braz J Otorhinolaryngol. 2016;82(5):500-506.