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Anemia ferropénica

¿Qué es la anemia ferropénica?

La anemia es una enfermedad en la que la sangre tiene menos glóbulos rojos que lo normal. Los glóbulos rojos son los encargados de transportar el oxígeno que respiramos a todos nuestros órganos.

Una de las principales causas de anemia es por falta de hierro lo que se conoce como anemia ferropénica.

 

Funciones del Hierro

El hierro es fundamental para muchas funciones dentro de nuestro cuerpo, una muy importante es para que los glóbulos rojos se formen ya que para transportar el oxígeno necesitan tener una proteína rica en hierro llamada hemoglobina. Cuando falta hierro en nuestro organismo no siempre produce anemia inmediatamente ya que el organismo posee reservas de ese mineral, pero cuando las reservas se acaban empiezan a disminuir los glóbulos rojos.

 

¿Quiénes son los afectados por la anemia ferropénica?

 La anemia ferropénica afecta principalmente a mujeres en edad fértil, embarazadas, niños y personas de edad avanzada. 

Según la Organización mundial de la Salud –OMS- existen 598 millones de niños de edad preescolar y escolar, 468 millones de mujeres y 56 millones de embarazadas con anemia por déficit de hierro a nivel mundial.

Si multiplicamos las personas que tienen anemia ferropénica por 2,5 obtendremos el número de personas con deficiencia de hierro que, por lo tanto, están en riesgo de padecerla.

Estos números son verdaderamente alarmantes teniendo en cuenta que la terapia con hierro solucionaría muchos de estos casos.

Por eso es una prioridad realizar una detección precoz de la carencia de hierro y tratarla antes que ocasione la anemia.

Existen 598 millones de niños de edad preescolar y escolar, 468 millones de mujeres y 56 millones de embarazadas con anemia por déficit de hierro a nivel mundial.

 

¿Cuáles son las principales causas por las que podemos desarrollar anemia ferropénica?

Existen múltiples causas entre las que nombramos:

  • Alimentación vegetariana o mal equilibrada
  • Periodos menstruales abundantes y prolongados
  • Hemorragias internas, muchas veces no fácilmente detectables, como por ejemplo úlceras en el tubo digestivo o enfermedades del intestino.
  • Uso crónico de algunos medicamentos
  • Enfermedades por parásitos
  • Deportes de resistencia
  • Enfermedades con trastornos de mala absorción intestinal

 

Síntomas de la anemia ferropénica

Los síntomas de la anemia ferropénica, entre otras manifestaciones, pueden ser:

  • Cansancio
  • Somnolencia
  • Palidez
  • Aceleración de la frecuencia cardíaca
  • Caída de cabello
  • Fragilidad de las uñas
  • Dolores de cabeza
  • Hipersensibilidad al frío.

A veces, en los casos de leves a moderados, la persona puede no percibir síntomas.

 

¿Cómo podemos detectar la anemia ferropénica?

En la visita médica es fundamental un buen interrogatorio y examen físico por parte del profesional que lo podrá orientar a la sospecha de anemia.

Luego se realizarán exámenes de laboratorio fundamentalmente el hemograma que nos dirá, entre otras cosas, cuantos glóbulos rojos tenemos y sus características, ya que cuando falta hierro los glóbulos rojos suelen ser pequeños y decolorados.

Como la falta de hierro es una de las causas más frecuentes de anemia el examen incluirá un estudio de los niveles de hierro en el organismo.

Cuando no está clara la causa de la falta de hierro es probable que se realicen estudios para investigar el origen de esta, como detección de sangre en materia fecal, estudios endoscópicos, entre otros.

 

El tratamiento de la anemia ferropénica

Es importante siempre consultar a un médico que nos detectará cuál es nuestro nivel de hierro y, si está bajo, nos dará el tratamiento adecuado.

La consulta médica no debe evitarse ya que el riesgo de automedicarnos -si nuestro hierro es normal o alto- es la toxicidad por exceso, la cual puede ser grave.

No se automedique y mantenga los medicamentos que le dé su médico fuera del alcance de los niños.

Si nuestro nivel de hierro es bajo hay que detectar la causa que lo origina y corregirla. Por ejemplo, si existe una inadecuada alimentación hay que brindar un soporte nutricional; si existe una hemorragia oculta detectarla y tratarla.

Luego se deberá aportar hierro para restablecer nuestros valores adecuados, pero para ello primero deberemos saber cuál es nuestro nivel de hierro y cuánto nos falta y, de acuerdo con ello, establecer si es suficiente realizar cambios en la alimentación o se requiere aportar suplementos de hierro.

En casos donde nos permita se aportará el hierro en forma oral, ya que existen diferentes formulaciones que han mejorado la tolerancia gastrointestinal y su absorción.

En casos severos o en aquellos en donde no se pueda utilizar la vía oral existen preparados para vía intramuscular o intravenosa en el hospital.

La consulta médica no debe evitarse ya que el riesgo de automedicarnos -si nuestro hierro es normal o alto- es la toxicidad por exceso, la cual puede ser grave

Existen medicamentos que tienen, además de hierro, otros componentes que suelen ser carencias frecuentes asociadas como el ácido fólico o la vitamina B12.

Al tratar una deficiencia de hierro no hay que olvidar de llenar también las reservas para no volver, a corto plazo, a sufrir nuevamente una deficiencia, así como el tratamiento de la causa que la originó.

A medida que avanza el tratamiento se irán realizando controles médicos y de laboratorio para ajustar la dosis de los suplementos y el tiempo que deba tomarlos.

 

La prevención de la anemia ferropénica

 

Aunque existe tratamiento para la anemia ferropénica lo adecuado sería prevenirla para evitar posibles consecuencias, teniendo en cuenta además que la deficiencia de hierro no sólo produce anemia sino otras condiciones perjudiciales para nuestra salud.

Para realizar una prevención adecuada hay que considerar como nos alimentamos.

Las carnes rojas son la mayor fuente de hierro de los alimentos y además ayudan a absorber el hierro de otros alimentos.

Existen vegetales con alto contenido de hierro pero no se absorbe adecuadamente.

También debemos tener en cuenta que en determinadas situaciones de la vida las necesidades de hierro varían.

Hay que destacar que en una mujer cuando se embaraza se duplican las necesidades diarias de hierro y las de ácido fólico se incrementan de 5 a 10 veces, por lo que es importante al momento de planificar un embarazo- que se cuenten con las reservas adecuadas para evitar las consecuencias de salud prevenibles.

Si usted presenta alguno de los síntomas mencionados o pertenece a alguno de los grupos de riesgo para desarrollar anemia ferropénica visite a su médico y realice los controles que le indique para cuidar su salud.

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