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Dolor e inflamación

Tipos de dolor

Para determinar los diversos orígenes que puede tener un síntoma tan genérico como el dolor es necesario conocer qué queremos decir con dolor, para reconocer los tipos de dolor que podemos experimentar. Para determinar los diversos orígenes que puede tener un síntoma tan genérico como el dolor es necesario conocer qué queremos decir con dolor, para reconocer los tipos de dolor que podemos experimentar.

 

¿Qué es el dolor?

El dolor es una sensación desagradable y señal de que algo no anda bien. Se puede manifestar de muchas formas como una molestia, un pinchazo, ardor, entre otras.  A veces se limita a una parte del cuerpo o puede ser generalizado, con diferentes grados de intensidad. También varía según la sensibilidad de cada individuo.

El dolor es un mecanismo de defensa, que nos alerta y ayuda a protegernos. Gracias al dolor podemos advertir que existe un problema para prestar atención y de esa manera consultar al médico para investigar su causa y cómo tratarlo.

Nos va informando como evolucionamos.

Nos protege de peligros: si nos estamos quemando una mano y no sintiéramos dolor el deterioro sería muy importante al avanzar el daño en el tejido.

A pesar de alertarnos del peligro, el dolor reduce la capacidad de las personas para realizar sus tareas cotidianas afectando el sueño, el trabajo y las relaciones personales generando ansiedad u otros trastornos emocionales.

El dolor es la causa más frecuente de consulta médica.

El dolor puede ser agudo, que aparece de repente, dura poco y se va recuperando a medida que implementamos un tratamiento, pero si persiste bastante tiempo -más de tres meses- se convierte en dolor crónico.

El dolor es una sensación desagradable y señal de que algo no anda bien. Se puede manifestar de muchas formas como una molestia, un pinchazo, ardor, entre otras

 

¿Cómo se produce? 

El dolor se produce gracias a zonas que captan señales en diferentes partes del cuerpo – llamados receptores- que frente a diversos daños envían señales a nuestro cerebro a través de nuestros nervios. Existen diferentes tipos de dolor:

• El dolor somático es el que parte de los receptores del dolor situados en la superficie del cuerpo, en músculos o huesos y lo podemos localizar.

• El dolor Visceral es el que parte de los receptores situados en los órganos internos, es generalmente profundo, difícil de localizar puntualmente y suele irradiarse, por ejemplo, los cólicos.

• El dolor neuropático es cuando la lesión es en el sistema nervioso, por ejemplo, un daño en un nervio periférico por alguna enfermedad, generalmente suele describirse como punzante o que quema.

 

Causas del dolor 

Son varias las causas que nos conducen a experimentar dolor y tienen su manifestación en nuestro organismo. Teniendo en cuenta el origen y el modo en el que la podemos percibir en el cuerpo podemos hacer el siguiente análisis detallado:

 

Dolor por Inflamación 

La inflamación es una reacción natural de nuestra inmunidad frente a lesiones o invasores extraños como por ejemplo los gérmenes, o un objeto que ingresa al organismo como una espina. A través de la inflamación se busca proteger y recuperar nuestro cuerpo.

La inflamación se produce porque las células de nuestras defensas, como los glóbulos blancos de la sangre, van al sitio de la lesión y liberan sustancias para atacar a lo extraño.

Cuando la inflamación se encuentra en una zona visible como la piel se puede observar hinchazón -llamada edema-, dolor, aumento de la temperatura local y enrojecimiento de la piel. Pero muchas veces es interna y no podemos verla a simple vista.

En algunos casos nuestra inmunidad confunde a los tejidos de nuestro organismo con elementos extraños y responde con inflamación. Este es el caso de las llamadas enfermedades autoinmunes. Como la inflamación no se puede controlar trae como consecuencia un mayor daño de los tejidos donde nuestras defensas atacan a nuestras células sanas por error.

Algunos ejemplos de enfermedades autoinmunes son:

• Artritis reumatoidea

• Lupus

• Psoriasis

• Esclerosis múltiple

Requiere un tratamiento para frenar ese daño, y en muchos casos estas enfermedades cursan con periodos llamados de remisión en el cual la enfermedad se aplaca.

 

Enfermedades frecuentes que producen dolor 

Dismenorrea

Es un dolor tipo cólico que excede el dolor normal que puede presentarse durante el periodo menstrual de la mujer. Ocurre en la zona baja del abdomen que puede irradiarse a la espalda. En muchas mujeres esto afecta su actividad cotidiana.

La dismenorrea primaria es aquella en la que no se encuentra un problema específico.

Existen varias medidas de cuidado personal que su médico le puede indicar pero si estas no alcanzan para manejar el dolor se suelen indicar medicamentos como por ejemplo los antiinflamatorios no esteroides, también conocidos por su sigla como AINES.

La dismenorrea secundaria es aquella en la cual existe una causa como, por ejemplo, algunos los dispositivos intrauterinos (DIU), los procesos inflamatorios del útero, o enfermedades infecciosas.

En este caso -además del tratamiento del dolor- lo más importante es descubrir la causa y tratarla apropiadamente para evitar complicaciones.

Usted debe buscar una consulta médica inmediata si, por ejemplo, sufre un dolor repentino muy intenso, especialmente si puede estar embarazada, si tiene fiebre, o si tiene un flujo fétido, o si la hemorragia no tiene las características habituales de la menstruación como presencia de coágulos, entre otras situaciones.

 

Enfermedades traumatológicas

Los traumatismos son causa frecuente de dolor y de consulta en las guardias. Puede ir desde una contusión con un fenómeno inflamatorio en la zona lastimada, hasta las fracturas.

Si bien se dará alguna medicación antiinflamatoria para disminuir el dolor, puede requerir algún tipo de inmovilización o intervenciones quirúrgicas.

 

Enfermedades reumáticas

Son aquellas enfermedades que afectan nuestros huesos, articulaciones, ligamentos y/o tendones, pero no como consecuencia de un traumatismo.

Si bien son muchas nombramos algunas de ellas:

  • Osteoporosis
  • Gota
  • Artritis Reumatoidea
  • Artrosis
  • Espondilitis anquilosante.

En estos casos además del tratamiento del dolor, existen diferentes terapias y fármacos según cada enfermedad:

En la osteoporosis el tratamiento reside en aplacar el debilitamiento de los huesos.

En la gota reducir los cristales de ácido úrico que se depositan en los tejidos.

En la artritis reumatoidea tratamientos tendientes a frenar el proceso de autoinmunidad que nos está atacando.

La artrosis es una enfermedad articular degenerativa, con dolor, hinchazón y dificultad para usar las articulaciones afectadas por el desgaste del cartílago.

El cartílago normal es un tejido firme pero flexible que cubre los extremos de los huesos en la articulación y permite que los huesos se deslicen unos sobre otros impidiendo que se froten entre sí.

Cuando el cartílago se desgasta va ocasionando alteraciones en el hueso y otras estructuras de la articulación. Puede manifestarse en cualquier articulación pero se ve más frecuentemente en rodillas, caderas, la zona lumbar, el cuello y las pequeñas articulaciones de las manos y de los pies.

Suele ser difícil mover la articulación afectada después de un tiempo de inactividad como en la mañana, y el dolor suele aparecer después de utilizarla.

La artrosis es un proceso que se desarrolla lentamente.

Si bien no se conoce exactamente la causa se la relaciona con factores hereditarios, exceso de peso, algunas actividades con un uso reiterado y excesivo de una articulación en particular, debilidad muscular, edad, entre otras.

Para prevenir la artrosis es muy importante tener un peso adecuado, mantener la fortaleza muscular, y cuidar las articulaciones más expuestas de acuerdo con su ocupación o deporte.

El tratamiento de la artrosis es integral. Su médico le puede indicar una combinación de terapia física, actividad física regular, técnicas de relajación, control de peso -si tiene sobrepeso- y medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios, suplementos nutricionales o en casos poco frecuentes alguna intervención quirúrgica.

Más del 80% de las personas mayores de 55 años mostrarán señales de artrosis en radiografías

¿Qué podemos observar para orientar al médico sobre nuestro dolor?

Es probable que cuando visite a su médico él le haga algunas preguntas como las siguientes para establecer el origen del dolor:

•¿Cuándo le empezó el dolor?

•¿Puede localizar el dolor en un área? ¿Cuál?

•¿Cómo podría describir el dolor? Trate de usar la mayor cantidad de adjetivos posibles.

•¿El dolor es continuo, o aparece y desaparece?

•¿Si el dolor viene y va, cuántas veces a la semana lo tiene?

•Otórguele una intensidad del 1 al 10, donde 1 es muy leve y 10 es dolor intolerable.

•¿La aparición del dolor lo relaciona a algo, como una actividad, una comida, un golpe etc.?

•¿Existe algo que lo calme como una actividad, posición, comida, etc.?

•¿Además del dolor tiene alguna otra molestia o síntoma?

•¿Se controló la temperatura?

•¿Tuvo alguna vez en su vida un dolor con similares características?

•¿En un tiempo cercano a la aparición del dolor, hizo usted algún cambio en su vida, como un nuevo trabajo, una dieta, un ejercicio, sufrió algún problema emocional, etc.?

•¿Hay alguien en la familia con una situación similar?

•¿Está tomando algún tipo de medicamentos por otros motivos?

•¿Recurrió a alguna terapia o se automedicó?

 

Tratamiento del dolor

Los analgésicos y antiinflamatorios son medicinas para tratar el dolor y la inflamación, pero es importante que usted primero tenga un diagnóstico de la causa en la consulta médica, ya que deben formar parte de un plan de tratamiento.

Los analgésicos y antiinflamatorios son muy variados con indicaciones diferentes según el dolor, así como distintas precauciones. También las personas pueden responder en formas distintas.

Cuando el dolor no es fácil de controlar hay médicos que se especializan en el manejo del dolor.

Algunas cosas para tener en cuenta cuando uno toma analgésicos y antiinflamatorios:

•No se automedique, realice una consulta médica para saber la causa y obtener el tratamiento adecuado.

•No olvide de anotar cada cuánto hay que tomarlo; cómo hay que tomarlo -por ejemplo en ayunas o con alimentos- y hasta cuándo tiene que tomarlo.

•Dígale a su médico todos los medicamentos que está tomando, ya que hay algunos que no pueden administrarse simultáneamente o deben tomarse ciertas precauciones. Un ejemplo son los anticoagulantes.

•Si usted sufre de problemas gástricos o intestinales infórmele a su médico, ya que en algunos casos quizás no pueda tomarlos o requerir alguna protección gástrica en paralelo mientras toma un analgésico/antiinflamatorio.

•Informe a su médico si sufre de alguna patología como por ejemplo presión arterial alta, problemas renales, u otros, ya que en determinadas situaciones hay que tomar algunas medidas o precauciones especiales.

•No recomiende un medicamento que le haya hecho bien a usted a otras personas ya que puede no responder igual e incluso hacerle daño.

•Pida información sobre medidas generales en sus hábitos cotidianos de acuerdo con su enfermedad que lo ayude independientemente de los medicamentos.

 

El dolor no debe tomarse como algo normal y parte de lo cotidiano, por el contrario, se debe buscar ayuda médica para descubrir su causa y tratarlo.

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