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Vértigo

¿Sabemos realmente el significado de vértigo?

El vértigo es la percepción de un movimiento que no existe, generalmente de rotación o de giro de nuestro cuerpo o del ambiente que nos rodea. El vértigo es la percepción de un movimiento que no existe, generalmente de rotación o de giro de nuestro cuerpo o del ambiente que nos rodea.

El vértigo suele acompañarse de pérdida del equilibrio, movimientos involuntarios de los ojos -conocido como nistagmo- y otras alteraciones como náuseas y vómitos.

Diferencias entre vértigo y mareo

No hay que confundir vértigo con mareo. El mareo se manifiesta en diferentes formas y lo más común es sentir la sensación de desmayarse o de caminar sobre nubes.

A diferencia del vértigo el mareo puede verse en una infinidad de situaciones, por lo que es altamente inespecífico.

 

Entendamos por qué se produce el vértigo

Los cambios de postura de nuestro cuerpo en relación con la gravedad son automáticos o reflejos, y dependen de la indemnidad –exento de daño- y coordinación de diferentes estructuras: ojos, oídos, articulaciones y músculos.

Estas estructuras envían señales al cerebro el cual reacciona enviando información a nuestro cuerpo para mantener el equilibrio. Es una información de ida y vuelta que nos permite por ejemplo caminar derechos.

¿Cómo mantenemos el equilibrio?

Es interesante profundizar en el conocimiento del oído ya que es un órgano que muchos saben que interviene en la audición, pero no muchos conocen que tiene otra función indispensable para mantener el equilibrio.

El oído interno es la parte principal involucrada en el equilibrio.

 

Las partes del oído y su función en el vértigo

El oído tiene tres partes: externo, medio e interno. Para oír se utilizan todas ellas. Las ondas sonoras entran por el oído externo, después llegan al oído medio donde hacen vibrar la membrana timpánica.

Las vibraciones se transmiten a través de tres huesos diminutos -yunque, martillo y estribo- que se encuentran en el oído medio y de allí viajan hacia el oído interno, un órgano curvilíneo con forma de serpiente, que transmite los impulsos nerviosos hasta el cerebro que los identifica como sonidos.

El oído interno es una cavidad hueca en forma de laberinto que está compuesta por dos partes: la cóclea -el órgano de la audición- y los canales semicirculares -el órgano del equilibrio-.

En el interior de estas cavidades circula un líquido llamado endolinfa cuyo desplazamiento da información de nuestros movimientos, al igual que las cilias que son como cabellos y los otolitos, unas formaciones ricas en carbonato de calcio.

En síntesis

El cerebro procesa toda la información sensorial de los ojos, músculos, tendones, articulaciones y órganos del oído interno por lo que una alteración en alguna de las vías puede producir trastornos del equilibrio.

Trastorno vestibular: causa de vértigo

La parte del oído interno y el cerebro que ayudan a controlar el equilibrio y los movimientos del ojo se denomina sistema vestibular. Cuando el oído interno o el cerebro han sido afectados por una enfermedad o accidente, se pueden presentar alteraciones vestibulares que pueden afectar a gente de cualquier edad generando vértigo.

Los síntomas de estos trastornos vestibulares pueden ser:

• Vértigo

• Mareo

• Inestabilidad

• Disminución de la audición llamada Hipoacusia

• Náuseas y Vómitos

• Tinnitus o acúfeno: es el término médico para el hecho de “escuchar” ruidos en los oídos cuando no hay una fuente sonora externa. Los sonidos que uno escucha pueden ser suaves o fuertes y pueden sonar como silbido, soplo, rugido, zumbido o chirrido.

Estos síntomas pueden ser muy leves, durando unos minutos, o severos y de duración prolongada.

Tipos de vértigo

El vértigo se clasifica en periférico cuando se encuentra en el oído y central si la patología está en el cerebro o cerebelo. De acuerdo con los signos o síntomas que lo acompañen puede orientarnos al origen del vértigo.

Veamos algunas causas periféricas de vértigo:

• Vértigo posicional paroxístico benigno, es uno de los más frecuentes, y suele desencadenarse  luego de un movimiento brusco de la cabeza donde el desprendimiento de otolitos causa el vértigo. Se trata fundamentalmente con maniobras físicas que permitan liberar y reconducir las partículas.

• Síndrome de Ménière.

• Existen otras causas como la inflamación del laberinto –Laberintitis-, daños en los nervios acústico o vestibular y esclerosis –otosclerosis- entre otras.

 

¿Qué estudios pueden realizarse?

En los trastornos vestibulares debe realizarse un análisis detallado del problema.
Es muy importante el interrogatorio del paciente para conocer los antecedentes personales y los síntomas.

También se realiza un examen físico completo para eliminar otras causas que puedan ocasionar síntomas parecidos, por ejemplo, algún tipo de problema cardiovascular.

Dentro de los estudios -más allá de un análisis de rutina completo- se pueden solicitar estudios auditivos como la audiometría; pruebas vestibulares como la electronistagmografía o la videonistagmografía donde los electrodos registran el movimiento eléctrico de los ojos en diferentes situaciones y se evalúan si las respuestas son correctas; también la posturografía que evalúa el control de la estabilidad de la persona, entre otros.

Para descartar otras enfermedades del paciente el médico también podría pedir una resonancia nuclear magnética o una tomografía computarizada de cerebro.

Los otorrinolaringólogos, los neurólogos o neurotólogos son las especialistas que más atienden estos casos.

¿Qué es el Síndrome de Ménière?

Es una causa de vértigo periférico por un trastorno del oído interno. Aunque no se conoce plenamente la causa y mecanismo que produce esta enfermedad se la ha relacionado con una inflamación y dilatación –hidrops- en el laberinto, en general en forma unilateral.

La enfermedad de Ménière se puede presentar a cualquier edad, pero es más probable que ocurra en adultos entre 40 a 60 años de edad.

Aunque se desconoce la causa en algunos casos puede estar relacionada con:

• Traumatismo de cráneo

• Infección del oído

• Otros factores de riesgo como: alergias, consumo de alcohol, fatiga, enfermedad viral reciente, infecciones respiratorias, tabaquismo, estrés, uso de ciertos medicamentos incluyendo la aspirina.

La genética también puede jugar un papel.

 

Los síntomas abarcan:

• Vértigo que empeora con el movimiento brusco, y dura desde unos cuantos minutos hasta varias horas, puede aparecer y desaparecer

• Mareo

• Disminución de la audición en uno o en ambos oídos

• Una sensación de que el oído está lleno o congestionado

• Ruidos o zumbido en los oídos (acúfenos)

• Episodios repentinos de desorientación completa que hacen que la persona se caiga

• Sudoración (puede ser copiosa)

• Movimientos incontrolables del ojo (nistagmo)

• Náuseas y vómitos

Un examen detallado puede mostrar problemas con la audición, el equilibrio o el movimiento de los ojos.

Los objetivos del tratamiento de la Enfermedad de Ménière son fundamentalmente:

• Lograr el control de los síntomas que permita una buena calidad de vida

• Reducir la severidad y frecuencia de los ataques vertiginosos

• Prevenir el deterioro gradual a largo plazo de la audición y disminuir los acúfenos en el tiempo

 

Para el tratamiento de la Enfermedad de Ménière se utilizan diferentes medicamentos para mejorar la función vestibular y para reducir las crisis, los acúfenos, y el deterioro de la función auditiva.

Además, al paciente se le suele recomendar un cambio en el estilo de vida, reducir el sodio en la dieta y ejercicios realizados por kinesiólogos especializados para la rehabilitación vestibular. Existe una terapia con un dispositivo que envía pequeños pulsos de presión por el canal auditivo al oído medio.

Cuando los tratamientos conservadores fallan existen varios procedimientos quirúrgicos para las personas que presentan incapacitantes y frecuentes ataques de vértigo.

Algunos consejos para tratar el vértigo

Evite los movimientos bruscos, manténgase quieto y descanse cuando tenga síntomas.

Evite la televisión y leer durante los ataques.

No maneje, ni opere maquinaria peligrosa hasta que su médico le haya dicho que los ataques estén controlados.

Es importante que encuentre opciones saludables para su estilo de vida que le ayuden a enfrentar el estrés:

• Alimentación saludable y equilibrada, sin excesos.

• Practique, de ser posible, ejercicios regularmente.

• Respete las horas de sueño adecuadas.

• Disminuya el consumo de cafeína y alcohol.

• Algunas técnicas de relajación pueden ayudar a manejar situaciones de estrés.

Tratar los síntomas iniciales de inmediato puede ayudar a prevenir el empeoramiento de la afección, por lo cual es importante su pronta visita al especialista.