El avance en los conocimientos de la enfermedad de Ménière nos permite hallar herramientas para realizar diagnósticos diferenciales con patologías de similar presentación, así como formular estrategias terapéuticas para evitar la progresión a daños irreversibles.

Diagnóstico diferencial en enfermedad de Ménière

La enfermedad de Ménière causa vértigo rotatorio paroxístico debido a hidropesía endolinfática. A medida que avanza la enfermedad las crisis de vértigo ocurren con menos frecuencia, pero la pérdida de audición y el tinnitus se convierten, gradualmente, en permanentes. Pueden desarrollarse complicaciones neuro-otológicas, como vértigo posicional paroxístico benigno, crisis otolíticas de Tumarkin y vestibulopatía bilateral.

Algunos diagnósticos diferenciales a tener en cuenta que pueden simular la enfermedad de Ménière son:

  • Migraña vestibular

La migraña puede estar presente en la enfermedad de Ménière y esto a veces complica el diagnóstico. La duración de los ataques de vértigo más allá de las 24 horas y la presencia de fotofobia ayudan en el diagnóstico. Frecuentemente las personas con migraña vestibular reportan intolerancia al movimiento de larga duración y antecedentes de vértigo posicional benigno infantil.

  • Otosclerosis coclear

La otosclerosis coclear también es una causa potencial, ya que puede haber hidropesía endolinfática asociada con síntomas que se asemejan a la enfermedad de Ménière.

  • Accidente cerebrovascular

Especialmente en una primera crisis de vértigo, es importante excluir el accidente cerebrovascular y el ataque isquémico transitorio de la circulación posterior. Aunque existen algunos signos que permiten distinguir la vestibulopatía periférica de la central, en raras ocasiones, la oclusión de la arteria cerebelosa anteroinferior puede causar un infarto laberíntico que se presenta como un síndrome vestibular periférico, pero casi siempre hay otros signos neurológicos.

  • Trastornos psicógenos

El nistagmo espontáneo durante los ataques es importante para distinguir estos trastornos.

  • Otros trastornos del SNC, incluyendo aquellos de origen inflamatorio/ granulomatoso

La configuración ascendente de la pérdida auditiva de baja frecuencia a alta frecuencia característica de la enfermedad de Ménière también ocurre en el síndrome de Susac y con menos frecuencia en el síndrome de Cogan.

Una resonancia magnética cerebral ayuda a excluir la mayoría de estas afecciones, así como una revisión oftalmológica. Por ejemplo en el síndrome de Susac las lesiones clásicas en «bola de nieve» en la resonancia magnética, o la queratitis intersticial no sifilítica en el síndrome de Cogan.

Tratamiento

  • Tratamiento a corto plazo de las crisis agudas de vértigo

En esta etapa inicial se suelen utilizar supresores vestibulares y antieméticos para reducir el vértigo y las náuseas como bloqueadores H1, anticolinérgicos, benzodiazepinas y neurolépticos. Cuando las náuseas y los vómitos son leves o moderados, la metoclopramida o la proclorperazina pueden ayudar.

En los casos más graves, las opciones pueden incluir ondansetrón o neurolépticos.

  • Tratamiento a largo plazo de la enfermedad de Ménière

 

  • Modificar el estilo de vida.

Reducir la ingesta de sal y evitar la cafeína, el azúcar y el alcohol. Algunos informes de casos también abogan porque las personas con alergias alimentarias modifiquen su dieta en consecuencia.

El ejercicio físico, un sueño adecuado y un manejo del estrés también son importantes.

  • Los medicamentos más utilizados para prevenir las crisis de vértigo de la enfermedad de Ménière son los diuréticos y/o la betahistina.

La betahistina es un antagonista H3 fuerte y un agonista H1 débil, que aumenta el flujo sanguíneo coclear mejora la compensación vestibular en modelos animales. Se usa ampliamente en Europa y Japón. Su dosis recomendada es de 48 mg/día.

Los bloqueadores de los canales de calcio como la nimodipina y la cinarizina pueden mejorar la circulación laberíntica, pero sus beneficios potenciales nunca se han probado en ensayos controlados aleatorios. En casos graves, los corticosteroides pueden aliviar los síntomas.

  • Si las medidas conservadoras son ineficaces, las opciones siguientes incluyen inyecciones intratimpánicas de corticosteroides y gentamicina, descompresión del saco endolinfático y laberintectomía.

La rehabilitación vestibular promueve la adaptación mejorando las actividades de la vida diaria. Tiene un papel limitado en la enfermedad de Ménière temprana debido a su curso fluctuante, pero se vuelve importante en las etapas posteriores, especialmente en aquellos que se sometieron a tratamientos ablativos o que tienen afectación de ambos oídos complicada por vestibulopatía bilateral.

Bibliografía

Kutlubaev MA, Pyykko I, Hardy TA, et al. Menière’s Disease. Pract Neurol. 2020 Nov 28;practneurol-2020-002734. doi: 10.1136/practneurol-2020-002734.

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